Proyecto: Clínica ŌMI

Código Estudio: 

Locación: Recoleta, Capital Federal

Tamaño: 115 m2

Status: En construcción

Servicios: Diseño, Proyecto y Dirección de Obra

Detalles de proyecto | Programa de distribución

ŌMI se desarrolla en una de las zonas más clásicas y corporativas de Recoleta, sobre la avenida Quintana. La planta original era convencional, con ambientes ya definidos y un esquema muy rígido.
El desafío no fue derribar la estructura, sino reinterpretarla, transformando cada sector en un espacio con intención y alineado a la visión de la clínica.

El proyecto parte del concepto del “búnker”, que resignificamos como el centro de interconexión de toda la experiencia. Ubicado en el acceso, es el espacio donde todo se articula: desde allí se organizan las consultas, se definen los recorridos y se establece el pulso de la clínica. No es solo un espacio funcional: es el corazón operativo y simbólico de ŌMI.

Desde ese núcleo, se despliega un sistema de atmósferas:

1. CORE – Consulta principal

Un espacio íntimo, técnico y humano a la vez.
Aquí Alejandro analiza estudios, revisa muestras con su microscopio personal y mantiene un diálogo profundo con cada paciente. Es el espacio intelectual del proyecto, donde sucede la medicina inteligente en su estado más puro.

2. Sala de tratamientos hiperbáricos

Moderna y sofisticada, con guiños futuristas.
La cámara hiperbárica se vuelve protagonista y define el ritmo del espacio: luz, proporciones y materialidad acompañan la sensación de inmersión y recuperación.

3. Consultas accesorias y medicina general

Ambientes pensados para consultas metabólicas, evaluaciones clínicas, psicología y tratamientos complementarios.
Son espacios más contenidos, equilibrados y funcionales, diseñados para sostener la estructura completa de la clínica.

4. Gruta de relajación y spa celular

El sector más experimental y sensorial.
Una especie de cueva contemporánea diseñada para tratamientos con sueros, protocolos de renovación celular y experiencias de relajación profunda.
Este espacio llevó múltiples ajustes porque había que encontrar el equilibrio entre lo audaz y lo adecuado. Finalmente, se apostó por la idea completa: una gruta de calma, inesperada y absolutamente única en Recoleta.

Detalles de cliente | Programa de necesidades

Alejandro buscaba crear una clínica que no se pareciera a ninguna de las propuestas tradicionales de salud que existen hoy en la ciudad. Su visión era clara: diseñar un espacio donde ciencia, investigación y bienestar se integraran en un mismo sistema; un espacio que contuviera a la persona, pero que también expresara su enfoque de medicina inteligente.

ŌMI debía ser una extensión de su manera de trabajar: rigurosa, humana y futurista a la vez.
Su pedido más particular —y el que definió todo el proyecto— fue crear un “búnker”. Pero no uno hermético, sino un centro de operaciones, un espacio donde coincidieran el análisis, la consulta, la tecnología y la interacción real con el paciente.

Además de eso, ŌMI necesitaba ofrecer distintos tipos de consultas y tratamientos:

  • Medicina metabólica

  • Tratamientos hiperbáricos

  • Evaluaciones generales

  • Acompañamiento psicológico

  • Protocolos de relajación y renovación celular

Todo dentro de un mismo lugar, sin perder coherencia, calma ni estética.

Alejandro es alguien audaz en diseño, dispuesto a llevar las ideas hasta el final cuando el concepto lo justifica. Esa confianza permitió crear espacios únicos, como la gruta de relajación, que se transformó en la firma del proyecto.