Proyecto: Suipacha
Código Estudio: S1270
Locación: Retiro, Capital Federal
Tamaño: 189 m2
Status: Obra Finalizada
Servicios: Proyecto, Dirección de Obra, Construcción, Interiorismo
Detalles de proyecto | Programa de distribución
El departamento de Suipacha era una unidad detenida en el tiempo: una cocina aislada, sectores fragmentados y una doble circulación anulada que restaba eficiencia y generaba una sensación general de encierro. Todo esto contrastaba con su mayor fortaleza: una vista privilegiada hacia una iglesia emblemática del barrio y una plaza seca que aporta luz, amplitud visual y un paisaje urbano único en pleno Retiro.
La primera decisión proyectual fue evidente: integrar la cocina al comedor y al living para abrir por completo la espacialidad y permitir que la luz principal atravesara toda la planta. A partir de ese gesto inicial, el proyecto evolucionó hacia una reorganización sutil pero precisa, respetando la arquitectura existente y potenciando sus condiciones naturales.
El departamento cuenta con palier privado, y una de las necesidades del cliente era disponer de un ingreso adecuado para su estudio personal, donde realiza reuniones y atiende a sus pacientes. La solución fue generar un acceso articulado mediante una doble puerta que permite mantener la amplitud del área social, pero controlando la privacidad según el uso del momento. Este sistema aporta flexibilidad y jerarquía sin modificar grandes elementos de tabiquería.
Los baños fueron completamente renovados y se reorganizaron los espacios íntimos para incorporar dos dormitorios principales, respondiendo a las necesidades de quienes habitan la unidad. Además, se mantuvo una habitación adicional con baño privado —ideal para un tercer usuario con dinámicas horarias distintas— que cuenta con acceso directo sin atravesar las áreas comunes.
El proyecto Suipacha demuestra cómo, a través de decisiones estratégicas y una lectura sensible de la planta, es posible transformar una unidad rígida y segmentada en un espacio contemporáneo, luminoso y funcional, poniendo en valor su entorno privilegiado y adaptándolo a la vida real de quienes lo habitan.
Detalles de cliente | Programa de necesidades
El proyecto Suipacha comenzó incluso antes de que la unidad fuera comprada. Cristian se comunicó conmigo porque estaba evaluando adquirir el departamento, pero tenía una duda clave: si las paredes no podían demolerse, la operación no tenía sentido para él.
Visitamos la propiedad junto al vendedor y realicé una primera lectura técnica de la estructura, las circulaciones y el potencial real. Había aspectos que solo podían confirmarse con obra abierta, pero por experiencia y por el espesor de los muros, todo indicaba que la transformación era posible. Esa claridad inicial fue decisiva para que siguiera adelante con la compra.
Mientras avanzaba la negociación, comenzamos el desarrollo del proyecto en paralelo. El tiempo era un factor importante: necesitaban mudarse en un plazo muy concreto antes de un viaje extenso, por lo que el objetivo fue evitar cualquier demora entre la firma y el inicio de obra.
El proceso de diseño fue ágil en lo funcional —la planta ofrecía más posibilidades de las esperadas—, pero requirió un trabajo muy cuidado en la definición estética. Cristian y Mariano tenían preferencias diferentes: uno se inclinaba por un lenguaje más clásico; el otro, por una estética moderna y ecléctica. Encontrar el equilibrio fue central para que el departamento se sintiera coherente, respetando al mismo tiempo la identidad de cada uno.
Así, ciertos espacios fueron diseñados con características específicas para cada usuario, mientras que en las áreas comunes buscamos puntos de encuentro: una estética compartida, materiales compatibles y detalles que unificaran la experiencia general.
Durante el proceso ajustamos la distribución original de los baños —poco eficiente en la versión existente— hasta encontrar la configuración que realmente funcionaba para sus rutinas. Una vez acordada esa decisión clave, todo el proyecto fluyó de manera natural.
Cristian aportó muchísimo al proceso: tiene un gran criterio estético y una sensibilidad clara por la materialidad, lo que permitió tomar decisiones precisas y elevar la propuesta final. El resultado es un hogar que refleja la personalidad de ambos y aprovecha al máximo el potencial arquitectónico de la unidad.